Expresión de fe en la Quebrada
Martes 22 de Septiembre de 2009 Municipio RICARDO DUBIN
http://www.eltribuno.info/jujuy/diario/2009/09/22/municipio/expresion-de-fe-en-la-quebrada
Veintisiete bandas de sikuris acompañaron el último sábado, el descenso desde el santuario de Sixilera.
Desde Sixilera, la procesión toma por Ovejería, hasta donde llegan los remises y se les suma harta gente. Desde allí, con el cerro Morado a las espaldas, que con las últimas lluvias se ha enverdecido hasta media cuesta, bordean el valle de Alfarcito, donde los antiguos tenían sus terrazas de cultivo, para pasar por el lado de la Garganta del Diablo y acercarse a Tilcara, siguiendo desde lo alto el lecho del Huasamayo y dejando, contra la otra banda, el eco de las bombas, los redoblantes y las cañas.
Las veintisiete bandas se suman haciendo parecer que, en la superposición de sus melodías, se escuchan campanadas, milagro del sonido que no es ajeno al de la composición de este mundo, que algunos dicen que no es otra cosa que un cálculo matemático.
Desde Córdoba
Ya en lo llano, en el calvario que los recibe con incienso, con un arco de flores que luego acompañará a María y a los promesantes, y con imágenes marianas, se sumó la vigésimo octava banda, que cerró la procesión: los alumnos de la escuela San José de la ciudad de Córdoba, que por octavo año asisten a esta procesión.
Hubo, por primera vez, una banda de Chijra, y varias nuevas que se agregan a esta procesión que crece en número.
Junto a la última pendiente, frente a la puerta de la casa de Carlos "Perro" Santillán, a quien muchos saludan recordando, quizás, viejas luchas gremiales, la procesión da un rodeo por el calvario y se dispone a entrar al pueblo, triunfante, con la fuerza de los redoblantes que parecen multiplicarse, el soplido que se acrecienta y el cruce de melodías de los últimos relevos.
El mismo trayecto
Desde entonces, el trayecto es el mismo que, en la Pascua, recorrió la Virgen de Punta Corral, bordeando el Huasamayo hasta la Usina, donde ya el sendero se vuelve calles y las peñas, casas.
La entrada a Tilcara no tiene aún la recepción de la pascual, en parte porque aquella carga en sus símbolos los de la cosecha y esta, quepiando el inverno a sus espaldas, pisa, al llegar, la primavera, y en parte porque la población aún no la adoptó en la misma medida.
Algo lo viene haciendo, y se nota por la cantidad de promesantes. Algunos sostienen que se refugia en su andar cerruno la intimidad que, para los tilcareños, mermó en la Semana Santa, pero lo cierto es que ya Sixilera es un momento que, al brotar con las primeras aguas, y con el deseo de que sean suficientes para el año y, tal vez, con el ruego de que sean prometedoras y no dañinas, como son tantas veces las aguas en los cerros, tiende su manto de milagros sobre el pueblo.
